¿Cómo empieza un encargo de retrato ilustrado?
Con una conversación previa. Antes de tocar el papel se habla con la persona retratada o con quien encarga: qué gesto la representa, para qué se va a usar la pieza y qué tamaño tiene el espacio donde va a colgarse. Recién después vienen los bocetos a lápiz y la definición de la paleta. Si el encargo es un regalo, esa charla también define el tono: no es lo mismo un retrato íntimo que uno pensado para una pared compartida.